Matthewsmithz

¿Puede la Alimentación detener el reloj del tiempo y mejorar su salud ?

La respuesta es: ¡Sí! Se han realizado investigaciones en el pasado y aún continúan realizandose. Casi todas las semanas o meses hay una nueva evidencia sobre los beneficios de los alimentos naturales sobre nuestra salud.
Con las elecciones correctas de alimentos se puede ralentizar el reloj, para hacer nuestra vida más duradera y saludable. Sí, los cambios son necesarios, cualquier cambio es inquietante, incluso cuando los cambios son para mejor.
Tenemos que salir de la oscuridad de la medicina de drogas, todos sus efectos secundarios y enfermedades. Nuestro cuerpo no fue hecho para las drogas y la medicina artificial, nuestro cuerpo es un producto de la naturaleza. Por una vida sana y larga que funciona mejor con los productos de la naturaleza y los alimentos naturales.

Haga que los cambios en su alimentación se conviertan en un hábito.


El primer paso es mirar su propia situación de salud. Hay otras estrategias que puede haber utilizado para mejorar su salud, tales como las drogas farmacéuticas o algunas diferentes suplementos pero nada funciona realmente. ¿Sabe que usted puede tomar control de su propia salud; que se puede llegar a la meta que desea alcanzar ?


Hay pruebas irrefutables de que todo esto se puede lograr con la combinación correcta y aprender a conocer lo que se puede detener o revertir los signos de envejecimiento. Como hemos visto con nuestros propios ojos cómo algunas personas pueden parecer mucho más jóvenes para su edad y sin embargo otros ser mucho mayores de la edad que realmente tienen.

Cuando usted comienza a hacer cambios para reemplazar la mala comida para una buena, no importa lo pequeños que sean los cambios al principio. Esto debe convertirse en un hábito y es fácil de mantener para mejorar con el tiempo. El punto más crucial para hacer cambios es la consistencia; para llegar a ella, usted tiene que sentirse cómodo en todo lo que va a hacer. Conforme pasa el tiempo simplemente se convierte en otro hábito y una rutina para el beneficio de la salud y la longevidad.

Se sentirá y se verá mejor

Verse bien y tener un cuerpo delgado es el camino hacia una vida larga, feliz y saludable. Se puede llegar a estos objetivos, siguiendo ciertos pasos y continuar con un programa nutricional donde la dieta incluye todos los alimentos que el cuerpo necesita. Sin embargo, nunca se debe sentir hambre en cualquier momento durante el día, sino que es una dieta en la que su cuerpo obtiene el mayor beneficio por lo que revierte los problemas de salud y el envejecimiento. También es importante elegir el tipo de estilo de vida que pueda llevar fácilmente de forma continúa.

Los cambios en el estilo de vida necesitan una integración gradual y no es extraño que la gente se sienta frustrada al principio. Con cualquier sistema de rejuvenecimiento -anti- envejecimiento de la salud es importante tener cierto conocimiento de cómo acometerlo, lo que funciona y lo que no. Cualquier alimento natural será de beneficio y no hay límite de cantidad. Disfruta de la mayor cantidad posible de estos alimentos, su cuerpo le recompensará por ello.

Un amplio abanico de colores

La naturaleza nos ha provisto de una carta de colores para seguir la promoción de la salud a través de los alimentos naturales. También vienen en pigmentos vegetales de color como en verduras y frutas. Sirven como una fuente dietética superior de fitonutrientes que previenen enfermedades, antienvejecimiento y antioxidantes. La Madre Naturaleza ha hecho que resulte fácil con etiquetas de color para elegir su farmacia natural.

Las opciones son infinitas, no importa qué tipo de comida elijas. Cualquier cosa, desde frutas, bayas, verduras, frutos secos, todos ellos tienen el mayor efecto preventivo frente a los radicales libres, la inflamación o cualquier condición de enfermedad.

Acerca de los frutos secos, existe el mito de ayudan al aumento de peso, el caso es que es todo lo contrario. Ellos en realidad ayudan a bajar de peso. Las nueces pueden reducir la grasa de su cuerpo, así pueden ayudar a equilibrar el nivel de colesterol y reducir el riesgo de enfermedad cardiovascular.

image

Debemos incluir todos los diversos alimentos naturales puesto que tienen la capacidad de ofrecer la capacidad antioxidante y nutrientes que nuestro cuerpo necesita cada día. Se trata de una medición en ORAC (capacidad de absorción de radicales de oxígeno). Para mantener nuestro cuerpo sano necesitamos 6.000 ORAC por día.

Evitemos la comida habitual

Al comer comidas normales esto sería imposible de hacer porque son alimentos demasiado procesados, poco saludables y de mala calidad. La única manera de alcanzar el objetivo de 6000 ORAC por día es con alimentos naturales como frutas, verduras, frutos secos,etc.

La otra manera de conseguir esta clasificación es con la ayuda de un suplemento especial que incluye a muchas super frutas mezcladas, altas en ORAC y que también cuentan con los poderosos ácidos omega - 3, 6 y 9 ácidos grasos. El cuerpo necesita estas grasas esenciales, puesto que no puede producirlos por sí mismo. Al tomar un suplemento multi como tal en forma líquida 2 veces por día subirá el ORAC hasta 4000, los 2000 ORAC que faltan son fáciles de obtener de los alimentos naturales. Este potente suplemento ha escondido dentro de su pigmento púrpura real la magia que lo hace la perfecta bebida energética de la naturaleza.

Algunas de las otras unidades de ORAC más altos se encuentran en las frutas como las ciruelas pasas, higos, pasas, arándanos, fresas, ciruelas, frambuesas, naranjas, etc. De acuerdo con datos de la investigación estos son los más altos preventores contra los radicales libres, la inflamación y muchas condiciones de enfermedad.



"Catadores de Vino…"

¿Qué es, a estas alturas, saber de vino, entender de vino? Es una pregunta que cada vez me hago con más frecuencia, y para la que, por el momento, no acabo de encontrar una respuesta convincente. Si por `saber de vino` entendemos estar totalmente al día de las novedades que lanzan las bodegas, he de reconocer que yo sé poco: es tal la cantidad de etiquetas nuevas que salen al mercado que haría falta una dedicación casi exclusiva para saber de qué nos hablan cuando un colega menciona una novísima marca. Dejaré clara una cosa: para mí, sólo hay una manera de saber de vino: haber bebido vino. Muchos vinos, que no es lo mismo que mucho vino. Tener una buena memoria sensorial. Y, a poder ser, haber bebido los vinos grandísimos, esos que están en la mente de todos… y en la experiencia de pocos.

image

Hoy nos encontramos con que el vino `viste`. Hace unos cuantos años lamentábamos la ausencia de sumilleres en los restaurantes españoles. Hoy los hay, afortunadamente. Y los hay que son auténticos maestros, como Custodio López Zamarra. Pero hay muchos que… están empezando. Han hecho un curso, un buen curso, y han obtenido su titulación.
En cualquier actividad académica, el alumno sabe que su verdadero aprendizaje va a comenzar justo cuando termine sus estudios. Aquí se da un fenómeno distinto. Parece que uno sale del curso sabiéndolo todo. Y se asumen responsabilidades a todas luces excesivas. Un sumiller, digámoslo, no es un enólogo. Por lo tanto, no debe actuar como tal… aunque en ese curso haya adquirido algunas nociones de enología.

image

En el mundo actual del vino sobra prepotencia y falta sosiego. En todos los sectores. Sobran `gurus`, por ejemplo, imitadores del gran `guru` estadounidense que está consiguiendo que muchísimas bodegas, al elaborar un vino, no piensen en quienes se lo van a beber en casa o en el restaurante, sino en que le guste al todopoderoso crítico norteamericano. Y, a lo mejor, a usted -o a mí- no le gusta. Hoy, además, todo el mundo hace vino. Quienes hasta hace pocos años vendían su producción a las cooperativas -cuántos excelentes y asequibles vinos de cooperativa hemos bebido en nuestra vida- hoy lanzan al mercado sus propias etiquetas. No sé, porque en todos los sectores económicos lo habitual es quejarse de lo mal que están las cosas, pero esto del vino debe de ser un buen negocio, y un negocio fácil.

Hay prepotencia en los compradores. No se puede ir a una bodega, catar un vino delante de -ahora sí- el enólogo que lo ha elaborado y decir que es `una porquería`. Un poco de sensibilidad, por favor. O hacer abrir una veintena de botellas, porque `tengo que probar lo que voy a comprar`. ¿Haría lo mismo si lo que comprase fueran… supositorios? Proliferan las revistas especializadas en vinos, mejores o peores. Pueden creerme que en muchos casos abruman literalmente a las bodegas pidiendo -o, más bien, como se dice ahora, `exigiendo`- páginas de publicidad… o llamando a bodega para comunicar la buena nueva de que `hemos seleccionado vuestro vino… para que nos lo regaléis en la fiesta de presentación de la revista`.

El arte de hacer -y el de beber- vino son tan viejos como la Humanidad. Saber de algo requiere una larga trayectoria, una experiencia, un criterio, no un curso por correspondencia ni, mucho menos, unas catas virtuales, que ya me dirán en qué pueden consistir. No se hace un Custodio en un año, ni un José Peñín, decano de quienes escribimos de vino, en dos meses.
De modo que no son Custodios, ni Peñines. Pero se lo creen. Uno, la verdad, está encantado con que cada vez se cuide más el vino en la hostelería, con la proliferación de bares de vinos atendidos por buenos profesionales… Pero le desalienta la chulería, la falta de estilo, que observa en muchos de los que están en el vino como podrían estar en otra cosa. Y si algo requiere un estilo, una elegancia -de maneras y de alma- exquisita, es el mundo del vino.

Para beberlo, claro. Para hacerlo. Para comprarlo. Para venderlo. Para comentarlo. Para enseñarlo. El mundo del vino es, en principio, un mundo noble; no es casualidad que exista una aristocracia del vino. Quien está en ese mundo como profesional debe dar ejemplo al simple aficionado, no desconcertarle ni apabullarle. Un gran vino tiene la educación del aristócrata, no la chulería y la prepotencia del macarra. Sabe ganarse voluntades sin avasallar. Ojalá que todos los que estamos en este mundo mágico fuésemos así: sabios, pero discretos. Elegantes. Pero… mucho me temo que hoy, en los negocios -y el vino lo es-, la elegancia cotiza a la baja. Ya vendrán tiempos mejores.